Quien no ha tenido un amor de infancia, y si haces memoria te produce mucha nostalgia y alegría.
Un amor puro, amor de niños, donde todo esta permitido, una mirada inocente, un beso tierno, una flor, una frase escrita en el árbol.
Cada vez que te veía me estremecía el corazón, nunca he podido olvidarme de ti.

Fuiste todo para mí, la distancia nos separo, pasaron años hasta que volví a verte.
Bella como siempre, dulce y encantadora, la niña dulce de las tardes soleadas.
Ahora no quiero perderte, quiero que seas mi princesa para siempre.
Mi corazón sigue latiendo tan fuerte como antes.
Como podría olvidarte de ti, quiero besarte, y no quiero perderte.
Quiero amarte y darte la luna, no tardes más que sos el amor de mi infancia.
Caricias te daré, amor eterno, nunca me olvide de ti, sos el embrujo de mi alma.
Mi niña de las tardes soleadas, mujer del presente.
Solo pude pensar en la oportunidad que me diste, mirar tus ojos de miel, hoy mi corazón sonríe de la mano de un ángel, nada se puede olvidar.
Hoy sos mi vida, y por siempre junto a ti estaré.