Qué amargo sabor tengo en mi boca, son las penas de un sufrir que tengo guardado hace tiempo en mí corazón, el saber que lo amo a mi amigo, es una amistad prohibida.

 Amistad prohibida

Dura realidad no correspondida, el no sabe de mis sentimientos, pero yo no puedo contener mis miradas sobre el, escuchar su voz que hace latir más fuerte mi corazón, y sentirlo tan cerca mío, me moviliza.

Yo sé que el es mi amigo y no tengo nada contra eso, pero los sentimientos me superaron, siento cosas que no siento con otro chico, esto es especial, algo que no se puede explicar suficientemente claro.

Mi corazón estalla en cada encuentro, en cada reunión, y tengo que callar, ¿Porqué?, la razón que el me ha confesado que quiere a otra chica, que siente ganas de estar con ella, y para eso no hay solución.

Dos corazones que no van por el mismo camino, que no sienten lo mismo.

Escucho sus comentarios, sus sentimientos, las ganas de decirle que la ama, las esperas que hace por ella.

¿Y yo que hago en esa situación?, claro soy su amiga, y debo callar, aunque me muera por dentro de amor.

No debo defraudar a mí amigo, porque que pasaría si yo en este momento le digo que lo amo, se rompería el hechizo que existe entre nosotros, ya nos seria mí amigo ni podría ser mí amor, me vería como otra cosa, ni amiga ni amor.

Lo perdería al confesarle mi amor, porque el quiere a otra persona, y a mí me tiene un gran afecto.

Pero un afecto que no es amor de amantes, es amor de amigos, ese amor franco y distendido, leal y sin intereses.

¿Cómo seguir guardando este secreto en lo más profundo de mí corazón.