Nuestras vidas brillaban, teníamos amor, éramos el uno para el otro, pero un día todo cambio, todo lo bello se terminó.

Qué pasó en nuestras mentes y sobre todo en nuestros corazones, porque lo qué veíamos tan bonito ahora no lo tolerábamos, lo que nos hacia felices ya era tema de discusión y tristeza.

 Todo lo bello se terminó

Nuestras vidas se fueron transformando, de a poco todo se convirtió en rutina, una palabra llevaba a la otra, nada se soportaba, la rutina nos fue ganando a pesar de todo.

No saber jugar el juego de la vida, ser inteligentes y no dejarse llevar por la trivialidad ni el acostumbramiento. Tener que aprender de las experiencias pasadas, de ser cómplice de la vida misma, de saber disfrutar antes que nos trague la rutina.

Un descalabro de la vida de pareja, donde ya no anida la felicidad ni las dulces noches a tu lado. Estoy solo en la noche misma, donde nada me consuela, busco y no hallo ninguna palabra alentadora ni un gesto que me brinde comprensión y amor.

Quiero despejar mi mente en busca de una respuesta que me convenza, salir de este abismo, ciego de tanta estupidez, solo busco aire puro que refresque mis pensamientos y mis emociones.

Mil preguntas sin respuestas, muchas ilusiones sin concretar, sueños frustrados en un camino que parecía largo para transitar.

Solo quiero paz, solo quiero descansar y cuando despierte encontrarme con muchas ganas de vivir, de contemplar el bello sol y disfrutar el sonido de los pájaros que reposan en mi ventana junto con mis grandes ansias de vivir aún más.