Hay amores fugaces, rápidos y volátiles, que llegan con todo su encanto a nuestras vidas, nos iluminan y nos llenan de felicidad. Esos amores de quienes no sospechamos que serán breves, etéreos, que sólo son una ráfaga de aire fresco en nuestras vidas pronto levantarán vuelo y nos dejarán solos con un recuerdo.
Esos amores que sólo buscan disfrutar, solo momentos de felicidad, de risas y de buen pasar emocional. Necesitan siempre de libertad, ataduras en sus manos y pies tienen cuando están con alguien, desesperan por busca de otros amores, destinos y un placer emocional.
Corazones que se encuentran, que saltan, ríen y juegan, buscan encontrarse, amarse y sentirse, andan por la vida como dos niños, solo se aman.
Hay uno de ellos que busca emprender nuevamente vuelo, quiere partir por no quiere compromiso, quiere seguir como antes sin limites, sin normas, sin responsabilidades.
¿Qué le pasa a esas personas que picotean en el amor?, vienen y van, se acercan y se alejan, no maduran jamás, siempre en busca de amores nuevos de sentir otros cuerpos, de escuchar otras historias, de renacer con cada nueva pareja.
Pero el breve tiempo se disfruta, se quiere, se mira, se sueña, amores placenteros que nos llenan de felicidad, que nos seducen, que hasta allí se planifica y se proyecta, por cuenca se lleva a adelante ningún plan juntos.
Esos amores fugaces que parecen que en verano aparecen más para en los duros inviernos retirarse a reposar. Amores cálidos, de piel caliente, de ráfagas de brisas pasar por el corazón, pasan, besan, dejan y se van como una cachetada de la vida, derrumbando las esperanzas de un corazón deprimido y lastimado.