Regrese de una salida, y el me abrió la puerta todo estaba tranquilo, solo que una prenda estaba fuera de su lugar habitual, pero bueno no le di importancia, fui a la cocina y me serví un café y lo tome en el living, cómodamente sentada, cuando de repente pose la vista sobre la mesa y en el cenicero había dos colillas, eran dos, una estaba normal y la otra ¿Si la otra? Tenía color, el color de una sospecha.

Inmediatamente me inquiete y lo acose a preguntas, el muy tranquilo me respondió que había esta mi amiga que tomaron un café mientras charlaban y que se fumaron un cigarrillo, pero rápidamente se me cruzo una imagen del rostro de mi amiga, ella no le gusta maquillarse y menos usar colores intensos en los labios, solo un poco de brillo transparente, se lo comente y no me hizo caso, dijo… quizás se quiso pintar de ese color o que se yo las cosas que hacen las mujeres, dio vuelta y se marcho.
Yo empecé a maquinar mil historias, pero estaba segura que mi amiga no es de cambiar repentinamente, entonces tome el teléfono y la llame.
Ella esta trabajando, cuando la increpe me contesto, vos me conoces no seria capaz de engañarte y menos sabes que no me pinto de esa manera, ya estaba todo aclarado, por mi casa había pasado otra que ni siquiera conocía.
Se había olvidado un pequeño y gran detalle, esa colilla que era prueba de un derrumbe de amor. Una mentira que no se pudo sustentar. El se tuvo que marchar pues el engaño y la mentira no se pudo superar.




